jueves, 13 de septiembre de 2012

Egipto, Siria y la Hermandad Musulmana


Lakhdar Brahimi, el nuevo enviado para Siria, llegó hoy a Damasco para su primera visita al país desde que asumió el cargo en medio de la devastadora guerra civil siria; se espera que mañana se reúna el presidente sirio, Bashar Al-Assad. También se aguarda que mantenga encuentros con los miembros locales de la oposición siria. Faisal Mekdad, viceministro de Relaciones Exteriores de Siria, señaló que estaba seguro que Brahimi “entiende la evolución y la forma de resolver los problemas a pesar de todas las complicaciones. Somos optimistas y le deseamos suerte Brahimi".

El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, dijo que su país no ve ninguna razón para que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe una resolución sobre Siria basada en el Capítulo VII de la Carta de ONU que permite el uso de la fuerza; Lavrov señaló que algunos países quieren hacer una intervención militar externas en Siria, “pero se trata de un conflicto interno y no hay ninguna razón para intervenir en favor de un solo lado. Hay que hacer todos los bandos que se enfrentan en Siria dejar de luchar inmediatamente y sentarse a la mesa de negociaciones."

La Secretaria de Estado, Hillary Clinton, subrayó el domingo en el Foro de la Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) en Vladivostok, que una nueva resolución de ONU sobre Siria no tendría sentido si no tiene "consecuencias" en caso de incumplimiento, en relación a la posibilidad de aplicar el Capítulo VII. Al referirse e sobre la posibilidad que EE.UU. pueda llegar a un acuerdo con Moscú sobre una nueva resolución sobre el país árabe, advirtió que EE.UU. aumentará la presión sobre el gobierno de Al-Assad para ponerle fin a su gobierno.

Ayman Al-Zawahri, líder de Al-Qaeda, hizo ayer un llamado a todos los musulmanes para apoyar a los rebeldes sirios, argumentando que EE.UU. está apuntalando a Al-Assad porque teme el surgimiento de otro régimen islamista que amenace a su aliado Israel. Hablando del aniversario de los atentados del 9-11 Al-Zawahri criticó a los gobiernos musulmanes del Medio Oriente y de Asia por no seguir la causa del Islam político y reprendió a los nuevos líderes en Egipto, a los que ha calificado como un "gobierno en venta y un ejército en alquiler".

El discurso pronunciado por el presidente egipcio, Mohamed Morsi, en la Liga Árabe el miércoles pasado aclaró la posición de Egipto sobre el conflicto sirio, al señalar que este no es el momento para las reformas, sino por el cambio y le pidió al presidente sirio que dimita; este discurso es un cambio significativo respecto del pronunciado en la Conferencia de Países No Alineados en Teherán, donde culpaba al régimen por las masacres y lo calificaba de criminal. Hasta hace poco, Egipto, al igual que la Liga Árabe, vacilaba entre los dos enfoques.

Morsi se ha metido de cabeza en el conflicto sirio y su  posición será presentada en Washington, donde estará dentro de unos diez días. Esta postura dura que le mete presión a Irán -por ahora se suspendió la posibilidad de reanudar las relaciones diplomáticas entre los Estados- pero también ha despertado temores entre los intelectuales sirios en el exilio ya que un "pacto entre hermanos musulmanes", le proporcionaría una ventaja significativa a la Hermandad Musulmana de Siria; este sector controla cerca de un cuarto de los 310 miembros del Consejo Nacional Sirio (CNS) y su vicepresidente, Mohamad Faruq Tayfur, junto a Ali Sadr al-Din al-Bayanuni, están a cargo de la logística del CNS y asistencia división, por lo que controlan una parte considerable de su presupuesto.

La Hermandad Musulmana en Siria cuenta con fuentes de financiamiento independientes, construidos durante varias décadas, que le permiten libertad para financiar la actividad militar y civil de manera independiente; sin embargo, la base de apoyo de la rama siria es limitado debido a las décadas de política represiva del ex presidente Hafez Al-Assad contra la Hermandad y la instauración del régimen secular bajo el Partido Baa’th, alejaron a la sociedad de un modelo de país gobernado según la ley de la sharia.

El proceso de las revoluciones árabes o “Primavera Árabe”, han reestructurado el escenario político en el Medio Oriente, con la llegada de gobiernos islamistas en Túnez y Egipto y un aumento en la influencia de los grupos políticos islamistas en general por toda la región, que suplanta a los modelos seculares nacionalistas. Dentro de este nuevo esquema de relacionamiento, también se observan modificaciones dentro de los sistemas islámicos que comienzan a abandonar el formato del yihadismo radicalizado por un perfil salafista impulsado por los Estados del Golfo.

La aparición de Egipto dentro del conflicto sirio es un signo de estos cambios y pre-anuncia la posibilidad de nuevas alianzas regionales como Turquía y Egipto –con apoyo saudita- para contrarrestar la influencia iraní en la región. Las tensiones entre la “vieja política” impulsada por los grupos radicales también comenzará a enfrentarse con la “nueva política” impulsada por grupos como la Hermandad Musulmana que sienten que esta es su hora política luego de décadas de represión del Partido Ba´ath.


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