jueves, 5 de diciembre de 2013

¿Occidente se acerca a los rebeldes islamistas moderados?



Un artículo publicado en el Washington Post, escrito por David Ignatius, señala que como Al-Qaeda se vuelve más poderosa en Siria en la búsqueda de "un control completo sobre las zonas liberadas" -según un informe de Inteligencia rebelde siria- los líderes moderados de la oposición están expresando un nuevo interés en la solución política de la guerra civil. Sin embargo, un acuerdo de paz sólo puede ser el preludio de una nueva guerra contra los terroristas; el Gral. Salim Idriss, comandante del ELS, dijo que está preparado para unirse a las negociaciones de paz de Ginebra 2, si el régimen sirio está de acuerdo en las medidas de creación de confianza, tales como un corredor de ayuda humanitaria a las zonas sitiadas.

Idriss no exigió como condición previa que el presidente sirio, Bashar Al-Assad, renuncie antes de que comiencen las negociaciones y en cambio dijo que la salida de Al-Assad debe venir "al final de las negociaciones." Esta posición fue compartida por Monzer Akbik, un portavoz del Consejo Nacional Sirio (CNS), brazo político de los rebeldes moderados; Idriss dijo que el ELS está tratando de luchar en una guerra de dos frentes: contra los combatientes de Al-Qaeda en 24 localidades en los últimos seis meses y contra el ejército de Al-Assad. 

Según Idriss si “Bashar Al-Assad deja el poder podemos tener un gobierno de transición bajo control de la oposición, y el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS), como la filial de al- Qaeda se negará a abandonar el país (…) Cuando Bashar Al-Assad deje el poder, el ejército no será el ejército del régimen sino el ejército del pueblo". Estas declaraciones hicieron que muchos considerasen que Idriss podría luchar junto a Al-Assad, contra los grupos pro Al-Qaeda, pero en realidad se refería a un caótico escenario pos Al-Assad donde los grupos yihadistas controlarían el poder si no son contenidos por el Estado y los otros grupos rebeldes moderados. 

El enviado especial de ONU para Siria, Lakhdar Brahimi, sigue adelante para organizar la conferencia de paz de Ginebra 2, para tratar de terminar con la guerra civil siria; pero incluso si la lista de invitados se puede resolverse en los próximos días, es prácticamente seguro que algunos actores importantes dentro del conflicto no estarán en la mesa. En ningún caso los grupos extremistas islamistas, aun si ganan terreno en Siria, serán parte de las negociaciones internacionales por lo que el reto que presentan para Siria y la región seguirá en pie, pase lo que pase en la conferencia. Más de media docena de milicias islamistas y grupos militantes recientemente se unieron para formar el Frente Islámico (FI), unos 60.000 combatientes bajo un solo comando, rechaza a los militantes pro Al-Qaeda pero cree en la sharia y no ve lugar para el gobierno civil o "legislación humana."

Occidente y los Estados del Golfo han celebrado sus primeras conversaciones directas con más poderosas milicias islámicas sirias, en particular con Ahrar Al-Sham, Suqoor Al-Sham y la Brigada Tawhid -las tres brigadas que constituyen la mayor parte del FI- y que en conjunto representan una parte central de la oposición. Antes Occidente ignoró en gran parte a las facciones más islamistas, pero el nuevo acercamiento es un intento de socavar la creciente influencia de Al-Qaeda y respaldar a los rebeldes menos radicales.

Algunos funcionarios occidentales siguen siendo cautelosos acerca de cortejar a estos grupos, cuyo objetivo final es establecer un Estado gobernado por la ley islámica o Sharia, en Siria. Durante todo el conflicto, EE.UU. y sus aliados se han negado a enviar armas para cualquier facción islamista, por temor a esos envíos podrían terminar en manos de las fuerzas apoyadas por Al-Qaeda. Los grupos más seculares más cercanos a EE.UU. han perdido terreno frente a los yihadistas y al régimen de Al-Assad; el ascenso de estas milicias impulsó al gobierno de Obama a autorizar a un alto enviado de EE.UU. para reunirse con grupos islamistas que no están en las listas de terroristas del Departamento de Estado.

Pero tanto occidentales como sauditas temen que aún los grupos islámicos más moderados se vuelvan en su contra una vez que sea derrocado el régimen sirio. Si bien los grupos islámicos pueden dividirse entre anti y pro Al-Qaeda, en el fondo comparten su aversión por EE.UU. y desean el Estado islámico; el Gral. Idris y Ahmad Jarba, líder del CNS, son los políticos que prefieren Occidente y los sauditas, pero luchan por mantener la disciplina entre sus fuerzas sobre el terreno y no han podido generar una base de apoyo propia.

En el fondo, Idriss entendió que él y sus combatientes van a ser barridos por los yihadistas y que su única esperanza de supervivencia es el Ejército sirio, Hezbollah y las milicias chiitas iraquíes en Siria. El ELS no tiene otra esperanza que la supervivencia, a pesar de las declaraciones públicas, ya que Occidente ahora está luchando para fortalecer su posición antes de las conversaciones de Ginebra 2, donde el gobierno sirio llegará envalentonado por las victorias militares sobre el terreno mientras que los rebeldes pro occidentales no tienen más que derrotas.





1 comentario:

sergio elizondo dijo...

Cria cuervos y te sacarán los ojos. El ELS invito a los yihadistas a Siria para que pelearan su guerra y ahora los mismos yihadistas matan a los miembros del ELS, los degollan y los asesinan. Ya entendio Idriss que con ayudarle al Diablo éste le paga con llevarselo. Ahora lo unico que queda es entender que Siria con Al Assad al frente es la unica solucion