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viernes, 15 de febrero de 2013

La opción islámica en Siria


Ahrar Al-Sham, un grupo yihadista cuyo nombre significa en árabe "Hombres Libres de Siria", está emergiendo de las sombras apelando a las raíces nacionalistas y a las formas más moderada del Islam; en los últimos meses se ha comenzado destacar en todos los frentes de batalla desde Idlib y más al sur en Maarat Al-Numan. En Idlib, desempeñó un papel importante en los avances en torno a la ciudad de Jisr Al-Shughur, y muchos de los logros fueron documentados en videos.

A finales de diciembre de 2012, Ahrar Al-Sham, anunció la creación de un frente islámico agrupaba a una docena de otras organizaciones como Ansar Al-Sham, Liwa Al-Haq y Jamaat Al-Taliaa; el 31 de enero otros grupos anunciaron que se habían unido fuerzas a Ahrar al-Sham para formar una coalición más amplia denominada "Harakat al-Sham Ahrar al-Islamiyya" (El Movimiento Islámico de Ahrar Al-Sham). Cuando se estableció a finales de 2011, Ahrar Al-Sham constaba de unas 25 unidades rebeldes repartidos en Siria y en la actualidad llegan a las 60 unidades; la mayoría de tienen su sede en los pueblos de la provincia de Idlib pero muchos otros se encuentran en Hama y Alepo y algunas de estas unidades han participado en los intensos combates como las Brigadas Qawafel Al-Shuhada y Ansar Al-Haqq (en Sheikhoun Khan), la Brigada Al-Tawhid Wal-Iman (en Maarrat Al-Nouman), la Brigada Shahba (ciudad de Aleppo), la Brigada Hassane bin Thabet Brigade (Darat Ezza), y las Brigadas de Salahaddin y Abul Fida-(ciudad de Hama).

Aunque algunos yihadistas árabes extranjeros luchan entre sus filas, la mayoría de los combatientes son sirios y -de acuerdo a una fuente cercana- los fundadores eran ex prisioneros políticos de la prisión de Sednaya, que fueron liberados en una amnistía. Ahrar Al-Sham apoya la creación de un Estado islámico basado en la sharia, pero aunque su retórica está cargada de referencias islámicas, en el fondo su objetivo es restaurar la soberanía del pueblo sirio y acabar con la dictadura; otro dato distintivo es que a diferencia del Jabhat Al-Nusra, goza del apoyo popular ya que sus combatientes son locales de los pueblos y ciudades de la región donde operan, además se abstienen de participar en atentados suicidas.

Si bien los miembros del grupo son salafistas, colaboran con el Ejército Libre Sirio (ELS) y otros grupos rebeldes seculares, sin embargo, no mantiene lazos con el Consejo Nacional Sirio (CNS). A pesar de la coordinación con otros grupos, mantiene su propio liderazgo en estricto secreto y reciben la mayor parte de su financiación de donantes del Golfo. Otras diferencias con algunos otros grupos yihadistas son que Ahrar Al-Sham es salafista y no pan-islamista, ha cancelado varias operaciones debido al posible daño a civiles, proporciona ayuda humanitaria y reparte folletos que promueven el compromiso religioso en la vida diaria.

Jabhat Al-Nusra, el grupo islámico vinculado con Al-Qaeda, está copiando estas iniciativas y proporciona alimentos y otros artículos de primera necesidad entre la población de las ciudades devastadas por los enfrentamientos en un intento por aumentar su popularidad para cuando el régimen de Bashar Al-Assad caiga. En un video promocional de Al-Nusra, combatientes enmascarados entregan verduras frescas en el este de Deir Al Zour, donde el grupo ha visto una serie de victorias militares, e impuso la sharia en las zonas donde derrotó a las tropas del gobierno.

Los éxitos militares de los rebeldes llegaron de la mano de batallones islámicos con un mando descentralizado y que responden tanto a Ahrar Al-Sham o a Jabhat Al-Nusra: la base aérea de Al-Jarrah -30 km. al este de Aleppo- fue tomada por combatientes de Ahrar Al-Sham y ante las cámaras los rebeldes se apropiaron del almacén con municiones y armas; la represa hidroeléctrica Thawra -sobre el Éufrates es una de las instalaciones generadoras de energía más grandes- fue copada por los rebeldes luego de una negociación con el ejército sirio que abandonó la represa, pero la misma sigue en funcionando y proporciona energía. Finalmente, grupos cercanos a Al-Nusra tomaron el acceso "Liwa 80" del Aeropuerto Internacional de Aleppo, apoderándose de grandes cantidades de municiones e incluyendo algunos misiles antiaéreos portátiles.

Jabhat Al-Nusra publicó un folleto, "Estrategia Regional de Guerra en Siria", donde presenta una seria y planificada visión de la yihad en Siria; según el estudio, "la próxima batalla de Damasco será la supervivencia de los más inteligentes" y explica cómo el entorno yihadista de Jabhat al-Nusra comenzó a surgir basado su trabajo en tres pilares.

El primer pilar fue hacerse cargo de la vecindad de las bases militares -como el Regimiento 46 y la base Sheikh Suleiman- con la ayuda de los batallones aliados, más árabes extranjeros y un número limitado de los sirios con tendencias yihadistas; así Jabhat Al-Nusra comenzó a mover sus elementos de combate hacia las zonas propensas a abrazar la ideología yihadista y dispuestas a luchar por ella. El segundo pilar, es el desarrollo de un determinado "papel funcional" para los yihadistas -cuyo papel se ha limitado a la realización de la actividad militar- porque la guerra en Siria "que nos devuelven a las leyes de la selva y la supervivencia del más apto". Jabhat Al-Nusra estima que el proceso de adhesión tiene limitaciones en la sociedad y requiere el abandono de las tácticas utilizadas en el "Estado Islámico de Irak" y los marcos administrativos complejos que inevitablemente condujeron a su desaparición. Y el tercer pilar es el principio de "la prolongación del conflicto", por esto el grupo rechaza una solución política como la propuesta por el enviado de ONU, Lakhdar Brahimi.

Por otra parte, el Frente Al-Nusra primero y ahora Ahrar Al-Sham, son los principales beneficiarios del éxito en el terreno de las diferentes brigadas rebeldes, no solo en el plano militar sino también en área social; han establecido redes de beneficencia y están ayudando a la gente con suministros para la subsistencia diaria. Sin embargo, el logro más importante radica en que en algunos lugares –como en Aleppo o Mayadin– donde los militantes islamistas detentan el control de las ciudades, han intervenido para garantizar la seguridad -después de los saqueos- y ordenaron las caóticas colas para obtener alimentos. Los grupos islámicos lentamente comienzan a llenar el vacío de poder estatal, y si bien este paso resulta auspicioso, a medida que su influencia crezca también lo hará su potencial para crear conflictos con otros grupos rebeldes que no comparten los objetivos de un Estado islámico.

Mientras que gran parte de los Estados opositores a Bashar Al-Assad han buscado su derrocamiento por casi dos años focalizando su presión sobre el ejército y la economía siria, las potencias extranjeras han fracasado en formular un bloque opositor de unidad, que sea capaz de sostener un gobierno de transición firme que les garantice a los sirios que no se repita un escenario similar al iraquí pos-Saddam. Las primeras agrupaciones políticas fracasaron porque no estaban lideradas por sirios locales sino por figuras en el exilio que no guardaban conexión con la sociedad en el terreno; mientras que las posteriores coaliciones se debilitaron por su apoyo a la intervención militar extranjera y a la sustentación brindada por EE.UU. y los países árabes rivales de Siria.

Es por ello que iniciativas como el nuevo plan de paz para Siria propuesto por Arabia Saudita "bajo supervisión de la ONU", que implica la creación de un senado de 140 miembros cuya tarea será la de dirigir el proceso de diálogo entre el régimen y la oposición durante la fase de transición para supervisar el traspaso de poder. Si bien 102 miembros del Senado sería elegido "bajo la estricta supervisión de la ONU, los restantes 38 serán designados por el régimen, la oposición y las instituciones religiosas el proyecto no entra en detalles sobre el destino de Bashar Al-Assad.

En la primera respuesta directa del gobierno sirio, el Ministro de Reconciliación Nacional, Ali Haidar, dijo esta semana que estaba dispuesto a viajar a El Cairo donde Moaz Alkhatib ha instalado las oficinas de la oposición; pero Haidar rechaza cualquier diálogo que tenga como objetivo "entregar el poder al otro lado" e insistió en que la negociación formal debe tener lugar en territorio sirio. La iniciativa de Moaz Alkhatib, respecto de negociar una salida para el presidente Bashar Al-Assad, tomó por sorpresa a los 70 miembros de la asamblea de la coalición opositora; de hecho la Hermandad Musulmana -único grupo opositor organizado- calificó a la iniciativa como un daño a la revolución.

La calle siria está convencida que Al-Assad no será capaz de revertir los avances de los rebeldes que prevalecerán por encima del ejército sirio, aun con el apoyo de Rusia e Irán; tal como sostiene el líder opositor, Hassan Abdel-Azim, el régimen no será capaz de aplastar la revolución y los rebeldes no serán capaces de derrocar al régimen, por lo que el país caerá bajo el control de las bandas armadas que representan un grave peligro no sólo a Siria, sino para sus nuestros vecinos regionales. Debido a que no existe una alternativa dentro de la oposición, que sea capaz de gobernar para todos los sirios cualquiera sea su religión o etnia, cualquier iniciativa política no resulta adversario para el presidente Al-Assad.


jueves, 15 de septiembre de 2011

Siria, 6 meses después


Seis meses después que la primera manifestación en la que brevemente unas 40 personas cantaron consignas políticas en el primer desafío al gobierno del Partido Ba’ath -luego de más de cuarenta años de hegemonía- donde los manifestantes marcharon por el mercado Hameediyeh -en el Viejo Damasco- antes de dispersarse por las calles laterales dificultando el accionar de la policía secreta siria, hoy nos encontramos con un escenario que ya registra unas 2.600 muertes, principalmente de civiles desarmados y donde los manifestantes han empezado a convocar la asistencia exterior frente a la imposibilidad de avanzar con las reformas políticas y a la dura represión del régimen sirio.

Cerca de 140 figuras, incluidos los opositores exiliados y 70 disidentes dentro de Siria, fueron elegidos como miembros del nuevo "Consejo Nacional de Siria", concluyendo una reunión de cuatro días en Estambul. La oposición siria anunció a los miembros del Consejo Nacional de Siria con la finalidad de proporcionar una alternativa al gobierno del presidente Bashar al-Assad, pero también para superar la falta de una entidad unificada de los diversos grupos políticos, religiosos y étnicos sirios con el que la comunidad internacional podrá interactuar.

Adip Shishakly, miembro de una prominente familia política siria, señaló que el próximo paso será el reconocimiento internacional, y el Consejo actuará de acuerdo con los deseos del pueblo sirio; aunque no se descarta una intervención militar extranjera -a medida que los manifestantes exigen protección internacional- Basma Kadmani, exiliado sirio en Francia, dijo que el enfoque por el momento estaba orientado en la intensificación de la presión diplomática y económica sobre Al-Assad

En el frente diplomático, Estados Unidos, impulsará la próxima semana una resolución del Consejo de Seguridad de ONU dirigida contra Siria, mientras que Rusia sigue resistiéndose a la presión occidental para una aprobar una resolución enérgica; Victoria Nuland, la portavoz del Departamento de Estado, señaló que se estaba buscando acelerar el trabajo la próxima semana que podría incluir sanciones.

Los Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto una serie de sanciones económicas que incluyen la prohibición de las importaciones de crudo sirio y ahora se analiza la posibilidad de ampliar las prohibiciones a las inversiones y plantas europeas de extracción del crudo sirio.

El presidente Al-Assad todavía tiene amigos extranjeros utilidad; Rusia, China, India y Brasil continúan oponiéndose a una resolución del Consejo de Seguridad y las sanciones impuestas por la ONU. Rusia suministra armas y está construyendo su base naval en la costa de Siria; China y la India pueden comprar petróleo para compensar el déficit de las exportaciones prohibidas por la Unión Europea. Por otro lado, no es viable en este contexto el Consejo de Seguridad imponga una zona de exclusión aérea sobre Siria como lo hizo en marzo sobre Libia –una movida que favoreció a los rebeldes- y depuso al régimen de Kadafi.

El Primer Ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, lanzó un duro ataque contra Siria, diciendo que Al-Assad podría perder el poder sobre la sangrienta represión; al tiempo que señaló que no hay una tensión significativa entre Turquía e Irán pero Turquía ha advertido a Teherán sobre Siria en varias ocasiones, argumentado que Irán estaba protegiendo a Al-Assad. Erdogan dijo que habló por teléfono con Mahmud Ahmadineyad y que enviará a Fidan Hakan, subsecretario de la Organización Nacional de Inteligencia turca para dialogar con los iraníes.

Mahmoud Ahmadinejad, dijo que Irán está dispuesto a acoger una reunión de las naciones islámicas para ayudar a resolver la crisis política en Siria. Ahmadinejad señaló que el pueblo y el gobierno de Siria son musulmanes y las naciones islámicas deben involucrarse para una comprensión colectiva para ayudar a resolver el problema y ayudar a la implementación de reformas.

Teherán apoyará a Al-Assad hasta el último día, pero es cada vez hay más preocupación acerca del aumento de su debilidad y la habilidad para sobrevivir, un colapso del régimen sirio privaría a Teherán de un aliado vital y asestaría un importante golpe a sus ambiciones de ampliar su influencia en la región en un momento de cambios históricos. El levantamiento sirio está estado dominado por los sunitas - población mayoritaria en Siria- en contra de la minoría gobernante alawita; si el movimiento de protesta finalmente prevalece es poco probable que emerja un gobierno aliado a Irán por ello es que algunos informes sugieren que un funcionario iraní recientemente se reunió con activistas de la oposición siria, en lo que podría ser un intento de impulsar un diálogo entre la oposición y Damasco.

Dentro de los Estados árabes con intereses, por detentar una mayoría sunita, se destaca el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que ha pedido "el cese inmediato de la máquina de matar" en Siria, y reiteró su demanda de reformas del gobierno. Poniendo fin a una reunión en Jeddah, Arabia Saudita, los seis ministros de Exteriores de los Estados del Golfo emitieron un comunicado llamando a poner fin a la represión de los manifestantes contra el gobierno e instando a "la aplicación inmediata de reformas serias que cumplen con las aspiraciones de los sirios"; esta medida se suma al pedido del mes pasado a las autoridades sirias para recurrir a la sabiduría y detener el derramamiento de sangre.

Grupos árabes e internacionales de DDHH, pidieron a la Liga Árabe la suspensión de la membrecía de Siria, debido a la violenta represión de la oposición. La declaración de 176 grupos, entre ellas Human Rights, señala que la Liga Árabe debe apoyar al Consejo de Seguridad, la prohibición de viajar y la congelación de activos, así como hacer cumplir el embargo de armas. En la reunión de la Liga Árabe en El Cairo, los ministros de Relaciones Exteriores pidieron el martes a un "cambio inmediato" en Siria y el fin de la violencia; Elaraby dijo a los periodistas que se había discutido en la Liga Árabe una misión de investigación en Siria durante su reunión con Al-Assad la semana pasada.

Sin lugar a dudas, el presidente Al-Assad no dispone del espacio para maniobrar políticamente dentro del escenario sirio como lo tenía hace seis meses; un aumento de las demandas de la oposición ha impulsado a los manifestantes a salir a las calles -en general- con determinación no violenta pero no dudará en tomar las armas en cuanto la marcada asimetría actual se revierta, de hecho un flujo crecientes de armamento está siendo contrabandeado a través de las porosas fronteras sirias.

Resta esperar para ver si el creciente malestar social podría convertirse en un conflicto civil, superando la dimensión de manifestaciones, donde los países regionales y los gobiernos centrales tendrán la posibilidad de inclinar la balanza para u otro lado de acuerdo al sector que apoyen.

martes, 9 de agosto de 2011

Turquía busca una salida para Siria

Primer Ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, dijo que el compromiso de su país con Siria para poner fin a la represión de los manifestantes estaba dando frutos ante la presentación de informes sobre la retirada de los militares de la ciudad sitiada de Hama. Sin embargo, pese a los llamados internacionales para detener inmediatamente la violencia, el ejército sirio amplió su asalto a un grupo de aldeas alrededor de la ciudad del noroeste de Idlib cerca de la frontera turca, y continuó el bombardeo de la ciudad de Deir el-Zour, de acuerdo con varios de Siria los derechos humanos y grupos de activistas.

Turquía ha tenido en los últimos años un ascendente dentro de la política siria debido a los lazos diplomáticos y comerciales bilaterales, distanciandose de la creciente crítica internacional al régimen sirio mediante el establecimiento de un tono más optimista. El embajador turco, Omer Onhon, visitó Hama y la plaza local de Al-Assi, donde cientos de miles de sirios protestaron sin la supervisión de régimen durante los meses de junio y julio; ahora los tanques y las tropas tomaron por asalto la ciudad el 31 de julio y ocuparon la plaza durante varios días más tarde.

De acuerdo con Ministro de Relaciones Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, el embajador turco durante su visita a Hama confirmó que las fuerzas militares de Al-Assad y los tanques había abandonado la ciudad, y ello fue calificado por los turcos como una señal de que su iniciativa estaba dando resultados. Davutoglu mantuvo una reunión de seis horas el martes pasado con el presidente Al-Assad, en Damasco; al finalizar Davutoglu señaló que esperaba que la comunidad internacional apoyase la estabilidad en Siria con el fin de suspender las operaciones militares sirias.

Las autoridades sirias no reconocieron este cambio. La agencia oficial Syrian Arab News –SANA- informó que el presidente Al-Assad "no va a ser tolerante en la búsqueda de los grupos terroristas armados en aras de proteger la estabilidad nacional y la seguridad de los ciudadanos.

Lo interesante es que Turquía tiene una amplia cartera de inversiones en Siria, por ello es que Erdogan ha reaccionado de la manera que lo viene haciendo sobre la situación de Siria. Por otra parte, la política de Turquía hacia Siria es un signo de su intento de liderazgo en el mundo musulmán, que busca restarle importancia al dominio saudita y egipcio. En esta ecuación geopolítica, Siria ha atado su destino a Irán y cualquier cambio en Damasco supondrá una pérdida de la conexión de Teherán con la potencial militar árabe más poderosa de la región, Hezbollah; de allí que Irán esté poniendo toda su fuerza en la estabilización de su amigo estratégico, Siria.

La revolución árabe ha sacudido a muchos países de la región y el reino saudí no ha tomado una posición en general salvo en Bahrein donde ayudó a aplastar el levantamiento allí; los saudíes han frenado por completo su intervención en los casos de Libia, Túnez y Egipto. Arabia Saudita quiere tener una imagen progresista y por ello critica a Al-Assad –justificadamente- pero también lo hace por su propio interés dentro del mundo árabe: Siria es un aliado cercano de Irán y Arabia Saudita e Irán son enemigos.

Hoy en día, con miles de muertos en las calles y la sensación de haberse alcanzado un punto de no retorno, analizar los proyectos de reformas anunciados por el régimen sirio es un sin sentido; la cuestión hoy pasa por analizar que escenario de transición post-Al-Assad de puede erigir en Siria sin que la sociedad pase por los hechos de violencia vistos en Libia e Iraq.

viernes, 29 de julio de 2011

El nuevo líder de Al-Qaeda elogió a los manifestantes en Siria



Ayman Al-Zawahri, el nuevo líder de Al-Qaeda, expresó su firme apoyo a los manifestantes antigubernamentales en Siria, afirmando que su movimiento para derrocar a líder autoritario del país se basa en un amplio conflicto región con los Estados Unidos e Israel. El video de siete minutos fue publicado en línea el miércoles por As-Sahab, la rama de los medios de comunicación de Al Qaeda, y grabado en algún momento en el último mes, de acuerdo con el Grupo de Inteligencia SITE, que monitorea las comunicaciones yihadista.

Dirigiéndose a los manifestantes, Al-Zawahri criticó a la represión del gobierno de Al-Assad -a quien llamó "el líder de la banda criminal descendiente de los traidores- el Sr. y trató de vincular su red a al movimiento popular, y al presidente Al-Assad a los Estados Unidos, al acusarlo de colaborar con EE.UU. en relación a la lucha contra el terrorismo.

La tardía declaración de apoyo por parte de Al-Qaeda hacia los diferentes levantamientos en la región es una señal de la pérdida de interés que las diferentes sociedades tienen sobre grupo y habla también del cambio de expectativas de los jóvenes árabes que ya no ven a la violencia como una alternativa sino que apuestan a las transformaciones. La estructura ideológica de Al-Qaeda no resulta atractiva apara los jóvenes que vieron una mayor efectividad en las marchas y las rebeliones como sucedió en Túnez, Egipto, Libia y Siria; el dato central es que el proceso de transformación del escenario del Medio Oriente se ha llevado adelante sin la participación de Al-Qaeda.

Los manifestantes sirios han rechazado el mensaje Al-Zawahiri, quien considera a los esfuerzos para derrocar al régimen alawita como una batalla islámica contra los intereses de EE.UU. e Israel. Si bien, en el mensaje, existen puntos de conexión con los reclamos de los manifestantes –respecto de la violencia estatal y la corrupción- difícilmente los jóvenes en las calles acudan al llamado de la yihad y del martirio como se ha propuesto desde Al-Qaeda para cambiar la conformación política de la sociedad. También es un error considerar que pueda darse una equiparación de objetivos, en base a los levantamientos, que lleven a considerar que los manifestantes van a instaurar un sistema teocrático-islámico como el propuesto por Al-Qaida.

Si tenemos en cuenta que las protestas en Daraa comenzaron a partir de una mezquita, ello sucedió porque las mezquitas era el único lugar donde las personas podían reunirse en gran número sin que el régimen fuese capaz de prohibirlas, es decir que el factor religioso no fue gravitante sino más bien una necesidad instrumental; por otro lado aunque la sociedad siria está dividida en varias ramas del Islam en su mayoría son laicos pero descreen de las diferentes versiones del islamismo político y apoyan más las reformas democráticas que un cambio de sistema.

Como señaló Mohammad Al-Abdallah, el portavoz del Comités de Coordinación en Siria, el mensaje de Al-Zawahiri -tratando de convencer al mundo, que su organización apoya a la oposición siria- provocará que la opinión pública internacional cambie su imagen de los reclamos sociales cuando haya hechos de violencia y le dará al régimen una excusa para cometer crímenes contra los manifestantes.

Por otro lado, la retórica de Al-Zawahiri, acusando a EE.UU. y a Israel de apoyar al presidente Al-Assad en contra del pueblo sirio se asemeja al discurso oficial del régimen alawita que culpa de los hechos de violencia a bandas armadas de extranjeros financiadas por los israelíes y norteamericanos que conspiran en su contra. Esta semejanza entre los discursos hace que ambos sean poco creíbles y les resta apoyo de los manifestantes que observan otra realidad en las calles.

Tal vez lo más bizarro y paradigmático de la situación en Siria es que, quizá por única vez, EE.UU. y Al-Qaida parecen estar de acuerdo en la misma política de estado y es que el régimen sirio debe cambiar; esta extraña coincidencia no puede ser buena para la seguridad de Israel o la estabilidad regional. Al-Zawahari ve al conflicto sirio como una lucha de fundamentalistas sunitas versus alawitas y no como un movimiento plural de derechos políticos, derechos para las mujeres y libertades en contra un régimen represivo.