lunes, 12 de diciembre de 2011

Siria: entre las elecciones y la violencia


Siria está celebrando elecciones locales, a pesar de la continua violencia entre las fuerzas de seguridad y la oposición. Las autoridades dijeron que la votación sería más libre que en años anteriores pero se espera que la participación se espera que sea muy baja, ya que muchos votantes no se arriesgan a ir a las urnas.

Las elecciones son la primera aplicación práctica de las medidas legislativas la Ley Nº 101 de 2011, sobre la Ley Electoral General, que constituye la piedra angular de la organización de las elecciones de los miembros de la Asamblea Popular y los consejos locales en Siria, informó la agencia oficial SANA. En las actuales elecciones compiten 42.889 candidatos por 17.588 puestos en 1337 las unidades administrativas, incluyendo 154 ciudades, 502 pueblos y 681municipios.

Khalaf al-Ezzawi, Jefe del Comité de Elecciones, señaló que la nueva ley electoral contiene las garantías necesarias para una elección democrática, transparente y honesta"; sin embargo, emitir el voto puede ser muy peligroso en gran parte del país debido a las condiciones de seguridad imperantes y por otra parte algunos sectores de la sociedad desconocían que se celebrarían elecciones debido, a los bloqueos en las comunicaciones por parte del gobierno.

Opositores al presidente Al-Assad, lanzaron el pasado domingo una convocatoria para organizar huelgas generales, bajo la consigna "Huelga de la Dignidad" para protestar por la represión contra las manifestaciones pacíficas, de acuerdo a lo publicado en las redes sociales y la prensa fuera de Siria. Los Comités de Coordinación Local (CCL), una red de activistas que recoge la información en el país, pidió que la "Huelga por la Dignidad", sea el primer paso de una campaña de desobediencia civil para derrocar el régimen de Al-Assad; el grupo sostiene que la campaña se desarrollaría en etapas e incluye el boicot de estudiantes, cierre de tiendas y una huelga de los funcionarios.

No obstante la convocatoria de los activistas a una huelga nacional fue recibida con poco entusiasmo por los sirios, en especial en Damasco, donde las tiendas estaban abiertas y la rutina diaria fue normal. Sin embargo, el domingo se produjeron varios incidentes en los suburbios de Damasco -en particular en Harasta- un hervidero de la disidencia y el escenario de algunos enfrentamientos armados con las fuerzas del gobierno.

Junto a las medidas de desobediencia civil, informes desde la oposición criticaron la prohibición del régimen sirio sobre los periodistas independientes, por lo que es difícil medir el grado de participación en la huelga; los informes también indicaron que las elecciones no pudieron ser verificadas independientemente ya que los periodistas internacionales no tienen permitido el acceso al país.

La violencia se ha visto particularmente incrementada en Homs, donde la situación se ha deteriorado de manera notoria en las últimas semanas. Las fuerzas de seguridad sirias le dieron un plazo de 72 horas, dijo el teniente coronel Mohamed Hamdo del opositor Ejército Libre Sirio (ELS); ese plazo fue dado para que la población civil cese con las protestas, entreguen armas y principalmente transfieran a las autoridades al personal militar que desertó en esa ciudad.

Los temores del Consejo Nacional de Siria sobre una posible "masacre" en Homs a manos del régimen sirio no es infundada y se teme por una repetición de lo que ocurrió en 1982 cuando militares, actuando bajo las órdenes del entonces presidente Hafez Al-Assad padre del actual presidente Bashar Al-Assad, lanzó un asalto en Hama, matando a miles. El gobierno ha cortado el suministro de electricidad, agua, líneas de comunicación y los alimentos; por otra parte el gobierno sirio negó las informaciones sobre los cortes de agua y electricidad, así mismo el gobierno no ha reconocido que exista un plazo sobre Homs.

Fuertes enfrentamientos entre el ejército sirio y desertores se registraron en la provincia sureña de Daraa –donde se iniciaron las manifestaciones en marzo- donde tres tanques del ejército fueron quemados. Más soldados han desertado en los últimos días y los enfrentamientos se produjeron en intentos de éstos por proteger a los civiles de los ataques de las fuerzas de seguridad estatales.

Se sabe que las deserciones han aumentado en las últimas semanas y muchos que no lo han hecho aún suministran información a los insurgentes sobre las operaciones del ejército sirio; los enfrentamientos al sur de Siria, en la frontera con Jordania, han generado preocupación en Amman donde un grupo de unos cien sirios quisieron tomar la embajada porque supuestamente habían maltratado a cinco ciudadanos sirios que habían ido a resolver papeles con emblemas de la revolución.

Aunque las elecciones suponen un avance, las mismas se producen en un contexto de creciente violencia y condiciones adversas para los candidatos de la oposición. La posición del régimen de sostenerse en el poder con mano dura y concesiones limitadas ya no está funcionando como al principio de las manifestaciones porque las concesiones ya no son creíbles además de ser mínimas; la mano dura ha llegado a un punto donde la comunidad internacional ya no la tolerará más y la insurgencia está ganando rápidamente más adeptos que desertan de las filas del aparato estatal de seguridad.

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