viernes, 8 de junio de 2012

¿El problema es el plan o el problema es la aplicación?


Los observadores de la ONU llegaron al pueblo de Mazraat al-Qubeir, donde se han denunciado una serie de atrocidades y masacres perpetradas por las fuerzas de seguridad sirias y las milicias shabiha leales al presidente Al-Assad. El equipo de monitores de ONU finalmente tuvo acceso al lugar luego que les fue impedido el paso y posteriormente fueron atacados con disparos de armas cortas; el gobierno ha negado su responsabilidad en la supuesta masacre y en una declaración publicada por la agencia de noticias estatal siria, SANA, se culpó del "crimen atroz" a un "un grupo terrorista armado".

La misión de los observadores dijo, después de visitar el sitio en donde 78 personas resultaron masacradas hace dos días, que el olor a carne quemada flotaba en el aire y partes de cuerpos se hallan esparcidos por los alrededor de la aldea desierta de Mazraat sirio al-Qubeir. Paul Danahar, reportero de la BBC que acompañó a los monitores, dijo que estaba claro que un "terrible crimen" había tenido lugar y que aunque se veían restos humanos junto a mucha sangre, no se pudieron encontrar cuerpos; lo que hicieron fue encontrar pistas sobre el asfalto que)la ONU dijo se parecía a vehículos blindados o tanques.

La información proveniente del lugar es un tanto conflictiva, por lo que se deben investigar hechos previos, referencias cruzadas de la información oída y comprobar los nombres de aquellos desaparecidos que se dicen fueron asesinados y verificar los nombres que dicen que faltan. Otro problema conexo es que muchos civiles sirios huyen de sus hogares para escapar a los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los rebeldes; la Cruz Roja, al igual que parte de la comunidad internacional, señaló que el conflicto ya tiene enfrentamientos sectarios donde los sunitas y los alawitas combaten entre sí.

Hoy un coche bomba estalló en Al-Thawra, un distrito de Damasco, provocando la muerte de policías dejando también varios heridos; también SANA citó a una fuente en la provincia de Idleb que señalaba a un grupo terrorista armado como responsable de estallar otro coche cargado con una gran cantidad de explosivos que provocó la muerte de 6 personas. Reporteros de SANA informaron de una fuente en la provincia de Homs, que las autoridades locales controlaron un intento de tres pick-up automóviles que transportaban hombres armados y varios tipos de armas de entrar en Siria desde Líbano.

Mientras la violencia en el terreno ya es prácticamente incontrolable, el enviado Kofi Annan, se reunió con Hillary Clinton, Secretaria de Estado de EE.UU. en Washington donde mantuvieron un escueto encuentro; al finalizar la charla de pie junto a Clinton, Annan dijo que "Todo el mundo está buscando una solución. Algunos dicen que el plan podría estar muerto. ¿El problema es el plan o el problema es la aplicación? Si se trata de la aplicación, ¿cómo hacemos para la acción sobre eso?". Mientras tanto en Ginebra, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) dijo que la situación humanitaria en Siria es "extremadamente tensa" y un portavoz del CICR, dijo que los sirios están encontrando más dificultades para llegar a alimentos y medicinas.

Supuestamente EE.UU. aumentó la presión sobre Rusia para que apoye una transferencia de poder de Siria, que incluiría la salida del presidente Bashar Al-Assad, en particular después de masacre de Mazraat al-Qubeir; Fred Hof, funcionario de alto rango del Departamento de Estado, se reunió el viernes con el viceministro ruso de Ministros de Asuntos Exteriores, Mikhail,Bogdanov, y Gennady Gatilov en el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso. Aunque no se conocen los alcances concretos de las negociaciones, el Ministerio de RREE ruso describió a las conversaciones como "un intercambio de opiniones sobre la manera de fomentar una solución pacífica en Siria con un acento en la movilización del apoyo internacional en aras de la realización del plan de Annan por todos lados".

Pero los esfuerzos de EE.UU. para convencer a Rusia podrían encontrarse con un escollo si Bretaña y Francia presentan una resolución del Consejo de Seguridad -que propone sanciones contra Siria sobre el agravamiento del conflicto- sobre la que vienen trabajando; se especula con que el proyecto definitivo será acordado en el marco de la reunión del Grupo de los 20 en Los Cabos, México, del 18 al 19 de junio. Alemania, como miembro no permanente, también se sumará a la iniciativa que no incluiría una acción en virtud del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas -lo que significaría una posible intervención directa- sino que apuntaría a mayores sanciones.

El principal problema es que no todos los miembros occidentales comparten la posición de EE.UU. sobre la necesidad de presionar a Rusia para que apoye una transición y han deslizado la posibilidad de enfrentar al régimen sirio a medidas que Rusia no aprobaría. Mark Lyall Grant, embajador británico en ONU, dijo que había llegado el momento que el Consejo de Seguridad debe reforzar su apoyo al plan de Annan, incluso a través de una resolución del Capítulo VII, con plazos claros y con consecuencias por el incumplimiento de los mismos.

Las advertencias sobre que la crisis en Siria se transformará en un grave problema regional han sonado desde el inicio de las manifestaciones contra el régimen de Al-Assad, pero ahora comienzan a cobrar más fuerza por la violencia sectaria que enfrenta a los chiitas y alawitas contra los sunitas. Por ello es que Kofi Annan ha sugerido la idea de un "grupo de contacto" internacional que pueda influir sobre ambos grupos en Siria y que incluye a los actores regionales, como Irán y Turquía; a medida que el plan de seis puntos se empantana y no demuestra que funciona, el país está en peligro de entrar en una guerra civil a gran escala.

La crisis de Siria no solo refleja las tensiones políticas internas sino que también ha puesto al descubierto una división internacional profunda, en particular los miembros del Consejo de Seguridad, que tienen intereses opuestos sobre Siria y desean preservar o proteger sus intereses estratégicos, inversiones e injerencia. Por lo tanto, Annan ha comenzado a mutar el plan de paz a un grupo de contacto del que participarán los aliados de Al-Assad -China, Rusia e Irán- y los opositores -Turquía, Arabia Saudita, UE y EE.UU.- para que traten de elaborar un enfoque que satisfaga a todas las partes.

La participación simultánea de estos actores tiene una ventaja innegable como es que todos comparten un enfoque realista y han reconocido que el conflicto en Siria ha llegado a un punto en el que los intereses regionales e internacionales se han mezclado con los de las partes en conflicto; los diferentes grupos de la oposición no han generado un frente común en parte por este fenómeno y muchas veces eso se debió a que los países árabes-occidentales han influido sobre ellos para que se nieguen a aceptar la propuesta por Rusia. Si los opositores no han podido establecer un frente único en 15 meses de conflicto, difícilmente se podrá plantear una estrategia de transición que saque al Al-Assad del poder.

Pero esta salida no es gratuita y tendrá un costo político que se desconoce si las partes estarán dispuestas a pagar; la inclusión de Rusia e Irán a bordo, por ejemplo, en un grupo de negociación pondrá a EE.UU. al frente de unas serie de críticas domésticas mientras que Rusia deberá aceptar cambios significativos en el programa de defensa de misiles en Europa y una disminución de las internacionales sanciones a Irán. El régimen de Al-Assad no podrá sostenerse por mucho tiempo si el país cae en una guerra civil-sectaria, frente a este escenario será mejor para Rusia resignar ahora pero manteniendo su influencia a esperar que el régimen trate de sobrevivir; si las matanzas continúan y la violencia devasta Siria, la salida vía una intervención militar será inexorable y las condiciones políticas ya no serán las actuales.