martes, 19 de junio de 2012

Rusia-EE.UU. y Siria: si pero no


El presidente Barack Obama y su par ruso, Vladimir Putin, acordaron ayer en Cumbre del Grupo de los 20 que la violencia en Siria tiene que terminar, pero no ofrecieron soluciones nuevas y no mostraron signos de salvar las diferencias sobre la posibilidad de imponer sanciones más duras contra Damasco. Los dos líderes parecían compartir muy poco terreno en común sobre el destino del presidente sirio Bashar al-Assad, y su encuentro personal muy frío sugiere un comienzo poco prometedor.

Obama inició la conferencia de prensa con un apretón de manos para las cámaras, mientras tanto él y Putin se quedaron sentados, en ocasiones Obama hizo un gesto hacia Putin mientras hablaba, pero Putin se sentó más tieso durante de la aparición conjunta. El tono templado parece marcar el punto final del reinicio de las relaciones de Obama con Rusia, iniciadas con Dimitry Medvedev, con quien Obama compartió una relación fuerte.

El Consejo de Seguridad de ONU examinará el futuro de su misión de observación después que su líder, el Gral. de División Robert Mood, decidió el retiro de los casi 300 monitores desarmados debido a la escalada de violencia en el terreno y fue convocado a informar al Consejo de Seguridad sobre los hechos. Si Mood y Annan declaran que los monitores no pueden hacer su trabajo, no habría ninguna razón para mantenerlo en su lugar, sobre todo si el contingente continúan bajo fuego como ocurrió varias veces el pasado semana.

Gran Bretaña y Francia pueden solicitar se ponga fin a la misión de observadores de ONU en Siria –UNSIMIS- si los monitores desarmados siguen estando bajo el fuego y no pueden llevar a cabo su mandato; EE.UU. también se pregunta si es adecuado apoyar la extensión del mandato de la misión -que expira el julio 21- o si se debe cancelarla antes de ese plazo; la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo la semana pasada que esa posibilidad estaba sobre la mesa pero la duda era Rusia, que ha apoyado la operación, pero que se ha opuesto a una acción más enérgica del Consejo de Seguridad.

Mientras tanto, activistas en el terreno informaron que el gobierno ha renovado bombardeo de varios barrios en la ciudad de Homs, mientras que el gobierno sirio ha dicho que estaba tratando de evacuar a los civiles de Homs y culpó a los combatientes rebeldes de obstruir los esfuerzos para que la gente de pueda salir de las zonas de combate de manera segura. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Siria dijo que se habían establecido contactos con los observadores de ONU para evacuar a civiles de Homs pero que “los grupos de terroristas” obstaculizaron sus esfuerzos y acusaron a los rebeldes de utilizar a civiles como "escudos humanos".

Se estima que alrededor de 1.000 familias han quedado atrapadas por las operaciones de ambos bandos, los bombardeos y los enfrentamientos entre rebeldes y las tropas sirias han continuado sin cesar, se reportaron feroces bombardeos en los distritos rebeldes de Khaldiyeh, Jouret Al-Shayeh y áreas cercanas, mientras que tropas respaldadas por helicópteros de combate también atacaron Rastan, al norte de Homs, que es controlada por los rebeldes.

La situación en el terreno está alcanzado nuevos límites de violencia, donde ya se emplean todos los medios materiales disponibles en un intento de sofocar los bastiones rebeldes y finalizar con las manifestaciones. EE.UU. tiene el tiempo acotado para determinar si es viable el plan de paz de Annan, en un intento de último momento para acabar con la violencia e iniciar un cambio de poder, pero ese límite termina en julio cuando llegue a su fin el mandato de la misión de ONU; si las cosas no mejorar para ese entonces, la misión de paz no tendrá más sentido y se caerá el único plan que existe por el momento.

Aunque EE.UU. ha demostrado que no tiene interés en repetir una intervención al estilo de Libia, Rusia no confía en la palabra de Washington y se resiste a abandonar a su aliado sirio que todavía resiste con éxito en el poder; si Moscú cede correría el riesgo de perder su último punto de apoyo firme en Medio Oriente, incluido el acceso a una base naval de agua caliente. Por otra parte, los reveses diplomáticos sobre Siria comienzan a complicar a Obama en su campaña de reelección contra el republicano Mitt Romney.

Si Putin no estaba de humor para hacer concesiones que podrían ser vistas como una debilidad en su búsqueda de reinstalar a Rusia en el escenario internacional, las renovadas críticas de los políticos en EE.UU. como Romney, que señaló Rusia “el principal enemigo geopolítico" o el Senador (R) John McCain, miembro del Comité de Servicios Armados del Senado, quien dijo ayer que el plan de Annan ha sido un fracaso desde hace meses, no despiertan en lo más mínimo la confianza de Rusia.

De la misma manera que Washington ha trazado una fecha límite, Moscú sabe que su fecha es el 06 de noviembre cuando se realicen las elecciones en EE.UU.; si establece compromisos ahora y el presidente es otro que no sea Obama, el futuro sería incierto. Los temores rusos sobre un cambio de política si ganan los republicanos se confirmaron con las declaraciones de McCain quien dijo que la creciente dependencia del régimen de Al-Assad de los helicópteros de combate le está dando "un nuevo impulso" a las peticiones de una zona de exclusión aérea."



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