viernes, 24 de junio de 2011

Turquía en el centro de los conflictos de Siria


Decenas de miles de manifestantes salieron a la calle a través de Siria, luego de la oración de los viernes, para denunciar los ataques de las fuerzas de seguridad en contra de los manifestantes pro-democracia. En el centro de las ciudades de Homs y Hama manifestantes gritaron "el pueblo quiere la caída del régimen", mientras que en Daraa, la cuna de la insurrección, los manifestantes portaban pancartas rechazando una vaga promesa de diálogo hecha por Assad en su discurso del lunes; también las protestas estallaron en la costa y en las provincias orientales de Qamishli y Deir al-Zor, en la frontera con corazón sunita de Irak.

El problema actualmente no lo constituyen las manifestaciones -en parte por que el régimen sirio las está controlando con la fuerza y porque los manifestantes están debilitándose- sino que se deriva de las oleadas de refugiados que están huyendo por el norte hacia Turquía. Este éxodo de sirios –se estiman en más de 12.000 los refugiados formales en los campamentos turcos- están revelando al mundo la situación de primera mano sobre las acciones violentas de las fuerzas de seguridad sirias y por otro lado están obligando a que el presidente Al-Assad tenga que movilizar al grueso de sus efectivos hacia la frontera turca para sellarla y evitar que continúe el éxodo; las tropas sirias concentradas cerca de la frontera con Turquía elevaron las tensiones con Ankara.

Mientras que las autoridades sirias culpan a los militantes islamistas y bandas armadas de matar a más de 200 policías y personal de seguridad, los sunitas en Turquía se han convertido en fuertes críticos de Al-Assad y esta situación está preocupando a Turquía que dijo los ministros de los dos países extranjeros que había consultado por teléfono y el embajador de Siria en Ankara fue llamado a la Cancillería, lo que demuestra aún más la perturbación de Turquía por los acontecimientos en Siria.

Refugiados sirios que entraban a Turquía por Hatay, cerca de la aldea turca de Guvecci, señalaron que Siria estaba concentrando tropas cerca de la frontera y más recientemente la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, reconoció la medida reportada que Siria estaba rodeando la ciudad de Khirbat Al-Joz a sólo 500 metros de la frontera con Turquía. Las tropas sirias, que llegaron en cuatro autobuses llenos de soldados llegaron, junto con una camioneta con una ametralladora montada, nunca habían llegado tan cerca de la frontera turca; esta situación provocó la inspección en la zona del 2do. Comandante del Ejército turco al puesto fronterizo de Guvecci para hacer un balance de los nuevos despliegues de tropas.

Una explicación de semejante movimiento político –con el riesgo que implica provocar a Turquía- puede ser que un intento para frenar a los sirios que huyen del aparato de seguridad que está “pacificando” el norte. Pero no se debe excluir la posibilidad que el régimen sirio esté adelantándose a un levantamiento en Alepo una importante ciudad sunita que ha estado al margen de las protestas en parte por una fuerte presencia del aparato policial y por sus relaciones entre las familias empresarias sunitas y los alawitas en el poder.

Se conocieron informes que señalaban la presencia de soldados y la policía secreta -apoyados por vehículos blindados- bloqueando la ruta entre Alepo y Turquía; esta vía es el paso para el tráfico terrestre de contenedores entre Europa y el Medio Oriente. Si el gobierno sirio cierra esta zona, desconectaría al norte del país con Turquía y los manifestantes perderían un apoyo logístico importante.

Al acercarse el conflicto sirio hacia Turquía hace que el papel de ésta vaya incrementándose. Sin lugar a dudas, Erdogan ha tomado nota de las lecciones de la política hacia Libia y por ello difícilmente Turquía se embarque en una instancia similar hacia Siria; además Turquía tiene su propia agenda regional que se basa en un país considerado como un modelo -con sus reformas democráticas, económicas y una política exterior justificada en contra de Israel- que de tener éxito en Siria allanará su camino en el mundo árabe.

La invasión norteamericana a Irak aumento la polarización entre sunitas y chiitas en el Medio Oriente, durante la primavera árabe este efecto pareció desaparecer pero a la luz de los nuevos acontecimientos el fenómeno parece resurgir. Un nuevo enfoque de la política exterior de Turquía hacia Siria va a implicar también un ascenso al poder de una versión democrática de la Hermandad Musulmana –tal como se vio en Egipto- mediatizada y apoyada por Occidente; ello significará que Siria ya no pertenecerá a la órbita chiita pro-iraní. Por ello, en un escenario a mediano plazo, que contemple este cambio de poder terminaría con el papel sirio de "aliado estratégico" de Irán y esta pérdida significaría para Teherán resignar un espacio geopolítico importante.

En síntesis, la tendencia sería que en cuanto más se profundice la situación en Siria más aumentarán las posibilidades que Turquía deje de lado su política de equilibrio y tenga un papel más activo dentro del bloque sunita.

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