jueves, 23 de agosto de 2012

Los kurdos libran su propia revolución en Siria


Como uno de los mayores grupos de pueblo sin patria en el mundo, los kurdos han buscado durante mucho tiempo su autonomía, una causa que ha comenzado a preocupar a los gobiernos de Siria, Turquía, Irak e Irán; pero en el caso de Siria la región kurda es el hogar de 2 millones de personas, esta masa de población ha sido alentada a utilizar ese territorio como una base para lanzar ataques contra los militares turcos, como lo hicieron en el pasado sus homólogos en Irak. En medio del caos derivado de la guerra civil siria, el Primer Ministro iraquí, el chiita Nouri al-Maliki, ha seguido adelante con su política exterior de acercamiento al régimen sirio; en el pasado las relaciones bilaterales han estado bajo fuertes tensiones por disputas políticas, fronterizas y enfrentamientos personales entre sus líderes políticos. Básicamente Siria e Iraq históricamente han sospechado que cada parte ayudaba a los opositores del otro gobierno con el dinero, entrenamiento y armas.

El Partido de Unión Democrática (PYD) –del kurdo Partiya Yekîtiya Demokra- es un partido político kurdo-sirio que se estableció en 2003 a partir de la unión de los nacionalistas kurdos del norte de Siria; en realidad este partido es un desprendimiento del separatista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que está considerado una organización terrorista por Turquía, EE.UU., la UE y la OTAN. El PYD reconoce que ambos partidos tienen una afinidad ideológica junto a una estrecha relación y el PKK no interfiere con la gestión del PYD en los asuntos de los kurdos-sirios.

Massoud Barzani, presidente del Kurdistán iraquí, ha manifestado su oposición al PYD debido a que comenzó a recibir el apoyo del régimen sirio,  mediante la liberación del territorio en el cual operan sobre la frontera con Irak; Barzani dijo el mes pasado que estaba ayudando a armar y entrenar a los combatientes del Consejo Nacional Kurdo (CNK) -rival del PKK- además de respaldar a la coalición kurda en Siria que tiene el apoyo del Ejército Libre Sirio (ELS), Turquía y EE.UU. Barzani desea mantener buenas relaciones con los turcos, en parte porque son su socio comercial más importante y porque si el PKK asume el control de la política exterior de los kurdos significaría un retroceso para la causa kurda y de hecho, el propio Barzani ha debido resignar su discurso de líder de milicia nacionalista del pasado.

El presidente iraquí Al-Maliki no desea que el Kurdistán se desarrolle en parte porque lo haría a expensas de la integridad iraquí pero también por una cuestión estratégica más importante: Al-Maliki marchar junto a sus aliados chiitas sirios e iraníes, en su objetivo de echar a perder las posibilidades sunitas de la consolidación de su influencia en escenario pos-Assad. Por ello es primordial el apoyar que Al-Assad pueda recibir ya que si pierde el control Siria se desestabilizará junto a los kurdos. Al-Maliki debe equilibrar su miedo a los kurdos iraquíes frente al miedo de los sunitas del Golfo.

En el escenario doméstico las luchas de poder que enfrenta Al-Maliki giran en base a los kurdos, que son su principal competidor, ya que han establecido una autonomía del gobierno central; pero en un contexto regional más amplio, los sunitas serán sus rivales en largo plazo y es por ello que Al-Maliki no se opone a las maniobras del régimen sirio con el PKK. Ciertamente si luego de este re-acomodamiento del Medio Oriente, logra emerger un Kurdistán más grande, nada garantiza que no se convertiría en un obstáculo para los intereses sunitas; el Kurdistán tiene debilidades económicas y estratégicas derivadas de su posición geográfica que lo obligarán a negociar el comercio, el transporte, el permiso de sobrevuelo y mucho más. Esto es el seguro de Al-Maliki.

La nueva política kurda de Siria pone de relieve al PKK, el grupo guerrillero que lucha por el autogobierno dentro de Turquía y que por más de treinta años ha luchado por el autogobierno kurdo en el sureste de Turquía y ahora domina la política nacional kurda dentro de Turquía. Para el PKK no es necesario el acceso a territorio sirio para mantener su presión armada sobre Turquía; en todo caso, la participación del PYD o de sus seguidores sirios supone más un desafío al PKK que a Turquía, pero la marea política está cambiando y es necesario ajustarse al momento.

Estrategia de Al-Assad para los kurdos sirios parece ser la de ayudar al PKK a tomar el control de la región kurda siria en el noreste del país, no porque apoye la causa del Kurdistán sino porque su objetivo es herir tanto el Ejército Libre de Siria (ELS) y a Turquía, tanto como le sea posible. El régimen sirio debe desgastar tanto como le sea posible a los sunitas en el país para evitar que lo derroquen; cuando el pasado 19 de julio el ejército sirio se retiró de las ciudades de Kobani, Efrin, Derik y Amuda, las fuerzas del PYD ocuparon el lugar en una suerte de transferencia de poder.

Los ataques liderados por combatientes kurdos -por la primera vez en los 17 meses de levantamientos- que se unieron en una acción militar conjunta contra las fuerzas del régimen sirio también comenzaron a inquietar a los rebeldes del ELS, que gozan del apoyo de Turquía, cuya animosidad hacia Al-Assad sólo es superada por la aprensión a las ambiciones de los kurdos de ampliar sus territorios. Pero la demostración de fuerza kurda ha inquietado a grupos rebeldes sirios, ya que supone otro contendiente dentro del escenario pos Al-Assad y por ello es bajo el nivel de cooperación con los rebeldes aunque tengan un mismo enemigo.

Es indudable que todos los grupos kurdos están tratando de aprovechar el colapso de la autoridad central en Siria, ya que es una oportunidad histórica para presionar por su autonomía y derechos, tal como sucedió con Irak luego de la caída de Saddam Hussein. La pregunta es qué estrategia adoptarán, ya que unos trabajan con Turquía mientras que los opositores apuestan al régimen sirio; en un contexto fuertemente dominado por las tensiones religiosas, los kurdos son un grupo étnico que apostó durante décadas a la coalición de minorías frente al poder sunita pero esta estrategia ya no es viable debido a los cambios en los balances de poder.

Por esto los kurdos sirios están comprensiblemente divididos sobre debería avanzar la lucha por los derechos kurdos, el campo de batalla sirio está mutando debido a la influencia de ideologías externas y a la dinámica propia de una guerra civil con alianzas volátiles y voluntades coaccionadas por dinero y armas. Los kurdos comenzarán a tener los mismos problemas, ya que dependerán del poder económico y militar para imponer su agenda y aquellos que están colaborando para el derrocamiento del régimen sirio no desean que los kurdos se beneficien colateralmente de ello, de manera que les permita un nuevo estado kurdo.


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