viernes, 4 de febrero de 2011

Siria y el contagio regional


Un grupo de Facebook llamado “La Revolución Siria” - creado por expatriados - está llamando a protestas en varias ciudades en todo el país y en varias de las embajadas de Siria en el extranjero para hoy y mañana. Más de 13.000 personas son miembros virtuales del foro en línea. Pero los sirios se muestran escépticos de que el "Día de la Ira" sirio inicie una oposición a gran escala contra el gobierno de Bashar Al Assad.

Las protestas en Túnez, Egipto, Jordania y Yemen no han pasado desapercibidos en Siria, una docena de personas realizaron varias vigilias en solidaridad con Egipto en Damasco esta semana.

El movimiento contra el gobierno carece de un amplio apoyo popular en parte por la juventud presidente de Siria – tiene 45 años y es el más joven de la región -; su política exterior que ha batallado contra el aislacionismo estadounidense y ha sabido generar relaciones bilaterales con actores occidentales y regionales que lo han reposicionado nuevamente en el Medio Oriente y permite sostener la apertura económica.

Siria duplicó el subsidio de combustible para calefacción que afecta a casi 2 millones de empleados estatales y jubilados, la medida contradice el plan declarado del gobierno para eliminar los subsidios al combustible para el año 2015 y fue un "resultado directo" de los acontecimientos en Túnez. Jordania llevó adelante la misma medida y fue uno de los puntos que motivó una manifestación que obligó al Rey Abdullah II a dar marcha atrás con la medida.

En una entrevista con el Wall Street Journal el día lunes, Assad dijo que su país no era susceptible a los problemas sociales de Túnez y Egipto. Sin embargo el régimen de Al-Assad no ignora los factores que podrían generar inestabilidad y por ello Siria, ha dado prioridad a las reformas económicas que enfrenta desafíos considerables vinculados a la pobreza que afecta a 14%, sobre 22 millones de habitantes y tiene una tasa de desempleo estimada en el 20%.

El gobierno había anunciado en 2010 que invertirá u$s 1.400 millones en el desarrollo humano entre 2011 y 2015, y anunció en enero la creación de un fondo de u$s 250 millones para ayudar a cerca de 420.000 familias pobres. Resulta interesante destacar que el paquete de medidas impulsadas por Al-Assad fue anterior a la debacle de Túnez y Egipto, lo que haría pensar que el régimen sirio mantiene una atención permanente en el termómetro social.

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