jueves, 27 de enero de 2011

EE.UU. y Siria: ¿Comienza una nueva era?


Zaubie Umran, un abogado sirio que se ha especializado en los casos legales que rodean el asesinato de Rafiq Hairi, considera que la era americano-israelí en Líbano está terminando con la salida de Saad Hariri. Su pensamiento es compartido por muchos en el Medio Oriente.

Los medios de comunicación de Siria, como el diario Al-Watan, publicaban el apoyo al nuevo Primer Ministro libanés, postulaban que iba a traer el cambio a la región y coincidían en la sensación del final de una era de intervención occidental en asuntos árabes.

Si bien no ha habido ninguna reacción oficial de las autoridades sirias sobre la nominación de Mikati, diversos sectores en Siria consideran que Mikati no es un títere político, aunque mantiene un estrecho vínculo con Siria, y elaborará su propia agenda

Ciertamente, Najib Mikati, no es un hombre de Hezbollah y mucho menos responde a Irán. De hecho, es amigo personal del Presidente sirio Bashar Assad, Arabia Saudita no se ha pronunciado en contra de la designación y Francia lo había propuestopara el cargo, después de que la iniciativa de sirio-saudita habían sido rechazada.

Con el apoyo de Arabia Saudita, Siria y Francia, solo Estados Unidos se opondrían a Mikatil. Una clara diferencia con Hariri, radica en que Mikati no sería partidario de aliarse con Occidente, y esta situación ha generado preocupación dentro de EE.UU.

Philip Crowley, portavoz del Departamento de Estado, mantuvo la firme en la posición de que el Tribunal no desaparecería y también acusó a Hezbollah y Siria del secuestro del Líbano. "El trabajo del Tribunal Especial para el Líbano es de vital importancia para la estabilidad, seguridad y justicia en el Líbano. Su trabajo va a continuar. La composición del gobierno de Líbano es una decisión del Líbano, pero esta decisión no debe ser alcanzada a través de la coerción, la intimidación y las amenazas de violencia. Desgraciadamente, Hezbollah, respaldado por Siria, utiliza los tres para la consecución de sus objetivos políticos."

Khaldoon Qassam, vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores en el Parlamento de Siria, dijo que la interferencia de los EE.UU., de hecho, precipitó la crisis al socavar los intentos de mediación regional. Según sus afirmaciones, el plan de mediación sirio-saudita estaba diseñado para detener el retiro de Hezbollah y sus aliados del gabinete de Saad Hariri. Fuentes sirias habían llegado a un acuerdo entre las diversas facciones del Líbano, hasta la intervención de última hora de los EE.UU. causó el retiro de Hariri del acuerdo.

Qassam desestimó las acusaciones de injerencia por parte de Siria y apuntó al doble discurso de los EE.UU. que mientras pedía la no intervención siria en el Líbano apoyaba abiertamente a Hariri, en vez de dialogar con las partes desde una posición neutral.

EE.UU y su política hacia Siria

La administración Obama está llevando adelante un cambio en el enfoque de la política hacia Siria, que pasóo del aislacionismo de la era Bush a un “entibiamiento” de las relaciones con la designación del embajador Ford en Damasco. Estos cambios no son percibidos por igual, dentro del propio EE.UU. y del Líbano a la luz de la caída del gobierno de Hariri; muchas situaciones propias de la política libanesa le fueron adjudicadas Siria casi como un lugar común.

En el Oriente Medio, está teniendo lugar un debate sobre la supuesta capitulación de EE.UU. a Damasco, en particular ahora que el Tribunal Especial entra en un período caliente. De hecho, Maura Connelly, embajadora de EE.UU. en Líbano, tuvo que emitir una declaración pública enfatizando: "Ningún paso dado con Siria es a expensas del Líbano", con la esperanza de calmar los temores en Líbano de que el nombramiento del embajador Ford en Siria, era una señal que Washington abandonaba Líbano.

Esta crítica y preocupación demuestra una incomprensión fundamental de la razón de ser de un embajador de EE.UU. y por qué ahora es el momento apropiado para enviar Ford a Damasco y también ponen de manifiesto la visión limitada del escenario político libanés por parte de algunos políticos norteamericanos.

Una serie de cambios se comenzaron a producir luego del anuncio de las conversaciones indirectas entre israelíes y sirios, mediadas por Turquía en 2008. Este anuncio vino a socavar la idea de que todas las acciones de Damasco eran, supuestamente, para desestabilizar Líbano y forzar a los israelíes a negociar la paz.

Cuando la voluntad de los israelíes de participar junto Siria en un proceso de paz se hizo pública – aunque luego no prosperó – significó primero una pérdida de apoyo a los esfuerzos occidentales para sancionar a Siria; y segundo la situación política en Líbano siguió deteriorada durante las negociaciones indirectas, evidencia que Siria no tenía interés en presionar vía Líbano para negociar con Israel.

Las dinámicas regionales de política exterior y experiencias asociativas, han cambiado sustancialmente el escenario del Medio Oriente y el régimen sirio ahora es percibido como un actor regional para consultas sobre soluciones a los procesos regionales, las visitas de diversos dirigentes árabes, latinoamericanos y europeos es una manifestación concreta de esta realidad.

Por otra parte, la designación de un embajador no es una recompensa sino una manifestación realista de política exterior. Siria y EE.UU. comparten intereses comunes y en algunos otros entran en colisión, pero tanto para unos como para otros es necesario que el diálogo se mantenga dentro de los canales apropiados como lo es una embajada.