domingo, 9 de enero de 2011

Siria y Estados Unidos ¿El comienzo de una nueva relación?


El primer embajador de EE.UU., Robert Ford, será enviado a Damasco donde se espera que llegue a Siria para finales del mes. EE.UU. El presidente Barack Obama nombró a Ford para el cargo en febrero pasado, pero debido a la oposición republicana no fue capaz de confirmar el nombramiento hasta el 29 de diciembre cuando se omite el Congreso, si bien no estaba en sesión.

El Presidente Barack Obama dio el paso poco común el pasado miércoles (mientras que el Senado estaba en receso), de nombrar de forma temporal a embajadores de EE.UU. para Siria, Turquía y Azerbaiyán. Una fuente del Senado señaló, la semana pasada, que los nombramientos de los tres embajadores pueden durar aproximadamente un año (hasta finales del próximo período de sesiones del Congreso, que probablemente será en diciembre de 2011).

Al comentar sobre el reciente nombramiento de un embajador de EE.UU. en Siria, la embajadora de EE.UU. en el Líbano, Maura Connelly dijo el viernes pasado que el presidente Barack Obama había anunciado en junio de 2009, su intención de restaurar el embajador de EE.UU. en Siria. A raíz de la nominación de Robert Ford, el 16 de febrero de 2010, Obama esperó 10 meses para que el Senado de los EE.UU. tomase las medidas necesarias para confirmar su nombramiento.

Estados Unidos retiró a su embajador tras el asesinato en 2005 del Primer Ministro libanés Rafiq Hariri, en un coche bomba que fue atribuido ampliamente a Siria, si bien Damasco siempre ha negado las acusaciones.

El nombramiento de un embajador a Damasco fue visto como parte de la política de Obama de tender la mano a los adversarios de EE.UU., que ha sido criticada por los republicanos alegando que son concesiones para ellos.

EE.UU. tiene intereses significativos en Siria y en todo el Medio Oriente. Desde la visión norteamericana, la falta de un embajador no sirve a sus propósitos y pone en desventaja a los Estados Unidos. Un representante de alto nivel en Damasco, hará posible la entrega de mensajes fuertes, de acuerdo con el gobierno de Siria y los intereses de EE.UU.

Sin embargo, el Departamento de Estado se ha preocupado en resaltar que el hecho de poner un embajador en Damasco no debe ser visto como una recompensa al gobierno sirio, sino como mejora en la capacidad de para enviar señales firme al gobierno de Siria y de articular claramente las preocupaciones y prioridades norteamericanas a Siria.

Más allá de estas previsiones retóricas, la administración Obama parece retomar el camino de la política realista. Independientemente de que se esté de acuerdo o no con la administración Al Assad, la mayor parte de los problemas del Medio Oriente no pueden resolverse sin Siria.

EE.UU. debe adoptar una nueva visión hacia Siria y el Medio Oriente. Por ejemplo, la relación de Hezbollah y Siria es estratégica no ideológica y es parte de lo que Siria posee para negociar uno de sus intereses vitales, como es la devolución del Golán ocupado por Israel. La intención siria de abrir las negociaciones se ha puso de manifiesto en repetidas oportunidades, por ejemplo cuando las Fuerzas Especiales norteamericanas llevaron una operación en 2008, matando a civiles sirios en su territorio - supuestamente persiguiendo a un miembro de Al Qaeda - Siria sólo respondió mediante el cierre de la escuela norteamericana en Damasco.

Estados Unidos necesita que siria participe en la reconstrucción de Irak, de la misma manera actúe como contención de Hamas, mantenga su activa política contra el terrorismo y re-evalúe su relación con Irán. El nombramiento de Ford, un funcionario que conoce el Medio Oriente, parece indicar que el inicio de un cambio en las relaciones bilaterales sirio-norteamericanas.